La marcha turca – Mozart

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Versión infantil de La marcha turca de Mozart muy útil para acercar a los niños la música clásica, desarrollar aficiones, aprender a discriminar sonidos, disfrutar con la música y potenciar la creatividad y el arte como signo de expresión.

Educación musical en la etapa infantil

El periodo de educación infantil es ante todo, desde el punto de vista educativo, plenamente receptivo por lo que debemos aprovechar todas las posibilidades para estimular y motivar al niño y a la niña y desarrollar su potencial de aprendizaje.

La educación musical, en la etapa infantil, se sitúa dentro del área de Comunicación y Representación. Con la música se pretende que el niño y la niña disfruten de la actividad a la vez que fomente su capacidad de expresión y comunicación. Al mismo tiempo irá conociendo, por medio de la música, las manifestaciones culturales y tradiciones de su entorno.

¿Qué se pretende conseguir con la expresión musical?

Algunos de los objetivos generales de la etapa de educación infantil que hacen alusión a la expresión musical son:

f) Conocer algunas manifestaciones culturales de su entorno, mostrando actitudes de respeto, interés y participación hacia ellas.

g) Representar y evocar aspectos diversos de la realidad vividos, conocidos o imaginados y expresarlos mediante las posibilidades simbólicas que ofrecen el juego y otras formas de representación y expresión.

i) Enriquecer y diversificar sus posibilidades expresivas mediante la utilización de los recursos y medios a su alcance, así como apreciar diferentes manifestaciones artísticas propias de su edad.

i) (Del primer ciclo de educación infantil 0-3 años): Descubrir diferentes formas de comunicación y representación, utilizando sus técnicas y recursos más básicos, y disfrutar con ellas.

¿Qué contenidos se trabajarán durante esta etapa (0 a 6 años)?

. Conceptos. (que van a saber…)

1. Ruido, silencio, música, canción.

2. Las propiedades sonoras del cuerpo, de los objetos de su uso cotidiano, de instrumentos musicales.

3. Canciones del folclore, canciones contemporáneas, danzas populares, bailes,…

· Procedimientos. (que van a saber hacer…)

1. Discriminación de los contrastes básicos, largo-corto, agudo-grave, fuerte-suave, subida-bajada, imitación de sonidos individuales.

2. Interpretación de un repertorio de canciones sencillas siguiendo el ritmo y la melodía.

3. Participación en el canto en grupo y respeto a las indicaciones gestuales que lo modulan.

4. Exploración de las propiedades sonoras del propio cuerpo, de objetos cotidianos, de instrumentos musicales y producción de sonidos y ritmos sencillos.

5. Participación en danzas sencillas con iniciativa, gracia y precisión de movimientos.

6. Utilización adecuada de instrumentos musicales sencillos para acompañar el canto, la danza, el movimiento.

· Actitudes. (Qué van a valorar)

1. Disfrute con el canto, el baile, la danza y la interpretación musical.

2. Actitud relajada y atenta durante las audiciones seleccionadas y disponibilidad para escuchar piezas nuevas.

3. Valoración e interés por el folclore del ambiente cultural al que pertenece.

Con todo ello se pretende que el niño y la niña adquieran una progresiva capacidad para servirse de este procedimiento de expresión y representación al servicio de los objetivos educativos generales.

¿Cómo podemos trabajar la expresión musical?

Interesa que aprendan a utilizar su propia voz como instrumento, a cantar siguiendo el ritmo y la entonación, a aprovechar los recursos sonoros y musicales del propio cuerpo, de objetos habituales y de instrumentos musicales simples, a moverse con el ritmo de las canciones, etc.

Lo importante es que el niño disfrute, explore, elabore, se exprese, y que utilice para ello las posibilidades que le ofrece su cuerpo, los diversos materiales que se están tratando y las técnicas que a ellos se asocian.

Pero la expresión musical en educación infantil no es una actividad aislada. Se une con la expresión corporal, con la expresión oral y escrita, y en definitiva con todas las áreas y aspectos de la educación infantil puesto que en esta etapa la educación pretende ser globalizada antendiendo a las características de los niños y niñas.

¿Qué recursos podemos utilizar?

- Distintos tipos de música para las audiciones: de otras culturas, tradicionales, del folclore popular, música exótica. Música clásica (especialmente las más rítmicas y fácilmente reconocibles, por ejemplo la de Haynd, Vivaldi, Mozart…). Música de Jazz, Rock, Baladas, Pop.

- Instrumentos naturales generadores de sonidos: corchos, conchas, vidrio, cañas, maderas, piedras,…

- Materiales para construir instrumentos musicales: botes, latas, cajas con materiales diversos en su interior para producir sonidos diferentes. Serrín, piedrecitas, café, semillas, cajas, cascabeles, cucharas, tapaderas, rascadores, carracas, globos con arróz, tiestos, etc.

Sonidos

Aquí os dejo una recopilación de sonidos para trabajar la discriminación auditiva.

Animales 1.

Animales 2.

Animales 3.

Animales 4.

Animales 5.

Animales 6.

Transportes 1.

Transportes 2.

Transportes 3.

El cuerpo humano 1.

El cuerpo humano 2.

Instrumentos musicales 1.

Instrumentos musicales 2.

Instrumentos musicales 3.

Objetos de la casa 1.

Objetos de la casa 2.

Naturaleza 1.

Naturaleza 2.

Otros recursos:

  • Música Educa. Gran cantidad de juegos con muchos recursos musicales. En esta página los encontraréis clasificados por diferentes categorías: juegos auditivos, de memoria visual y auditiva, juegos de voces, etc.
  • Animal Sounds Game. Juego donde hay que identificar el sonido emitido con el animal.
  • Juegos para niños. Los sonidos de la casa, del campo, de la selva, del bosque, de la playa, del piano…

Si necesitáis soportes visuales, en mi Picasa encontréis gran variedad de imágenes que os pueden ser de utilidad. Haced clic aquí para acceder.

El sonido y el silencio

Vivimos en un mundo  en el que el sonido o su ausencia tienen una enorme importancia. Los sonidos nos envuelven, nos rodean, forman parte de nuestra realidad. Encontramos sonidos significativos en la casa, el colegio, la calle, el campo… Estos sonidos definen situaciones, contextos, épocas, provocan tensión, relajación…

En la primera infancia el niño se encuentra enteramente receptivo a los estímulos sonoros del mundo exterior, que gradualmente se irán elaborando e integrando en la conciencia. La receptividad sensorial expresada a través de diversos medios: movimiento, gestos, lenguaje… evoluciona de forma muy significativa en los primeros años. La sensibilidad visual, auditiva y táctil hallan en el entorno el marco idóneo para su desarrollo.

Los niños  se acercan a los distintos sonidos de su realidad  más próxima, los perciben, experimentan con ellos, observan cómo existen características comunes y diferenciales entre los mismos… Desde pequeños van buscando con la mirada el sonido percibido, rechazan los sonidos estridentes o ruidosos, juegan a reproducir lo que han oído, reconocen pequeñas melodías y canciones, clasifican y ordenan  sonidos ejercitando con ello la  memoria auditiva…

Al mismo tiempo van descubriendo cómo forman parte y pueden ser protagonistas de su propio entorno sonoro puesto que, no sólo son receptores de sonido sino también productores.

Los elementos de la formación auditiva son el sonido (vibraciones u ondas sonoras percibidas por el oído) y el silencio (espacio de tiempo ausente de sonido). Debemos ayudar a los niños a descubrir estos elementos y experimentar con ellos.

El silencio forma parte de la educación de los sentidos. Es un acto de inhibición voluntario que detiene la actividad manifiesta exteriormente.  Podríamos definirlos como la ausencia total de sonido, aunque debemos saber que el silencio absoluto nunca llega a producirse, debido a que constantemente estamos rodeados de algún  tipo de sonido.

Éste ocupa un lugar privilegiado en la educación musical ya que proporciona vivencias, emociones, sentimientos, nos sirve como medio de expresión, nos permite concentrarnos en unos determinados estímulos y conseguir una mayor agudeza de oído.

En la educación musical podemos abordar el silencio desde una doble vertiente: llevando a cabo una interrupción más o menos prolongada del sonido, el canto o el instrumento y utilizando dicho silencio con algún significado expresivo.

Existen muchos juegos para experimentar con el sonido y el silencio, por ejemplo:

  • Bailar al ritmo de diferentes tipos de música y al parar convertirse en estatuas (inmóviles y en silencio).
  • Estar en silencio y hablar  cada vez un poco más alto, luego ir bajando el tono de la voz para llegar otra vez al silencio.
  • Reconocer sonidos producidos por objetos cotidianos (ruido de una puerta, el que se produce al ser arrastrada una silla), por elementos ambientales, por distintas partes del cuerpo…
  • Llenar una cesta con varios juguetes cuyo sonido pueda grabarse (por ejemplo: el llanto de una muñeca, el ruido de un tren, el botar de una pelota) a medida  que se oye el sonido de la grabación el niño buscará y colocará ordenadamente  el juguete correspondiente.
  • Identificar sonidos del entorno cercano y familiar, sonidos de instrumentos y reproducirlos.
  • Cantar canciones o recitar poesías donde una frase se diga en voz alta y otra en voz bajita…

Es importante que utilicemos la música en su totalidad, de sonido y forma, con los elementos y aspectos que la integran, ejercitando la atención y la memoria, los reflejos auditivos y motrices,  dando a cada uno de ellos el valor y la importancia que su significado representa. Así podremos descubrir las aptitudes musicales que los niños poseen pero que en muchas ocasiones permanecen ocultas en su interior y desarrollar su capacidad expresiva, favoreciendo de esta forma, sus facultades imaginativas y creativas.