La importancia de los cuentos

En el momento de explicar un cuento, el adulto va creando poco a poco el escenario fantástico y va olvidando su papel para ir identificándose con cada personaje: Caperucita, la bruja, Pulgarcito… Hace acopio de cuantos recursos expresivos están a su alcance para captar la atención de los niños.
Consigue encontrar el ritmo adecuado con el que se cuentan los cuentos, repite aquello que sabe que a los niños les gusta que se repita, observa las expresiones de los niños y comparte con ellos todas sus emociones (engaño, miedo, amor…). Y siempre, un final reparador reestablece el orden que los niños necesitan en su vida.

Uno de los mejores recursos para favorecer la adquisición del lenguaje verbal son los cuentos.

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No basta con saber identificar la procedencia, naturaleza y las fuentes de los cuentos clásicos, también hay que saber cómo contar un cuento, sabiendo que en estas edades tan importante es el contenido de la narración como la forma en que se cuente. Además, es importante saber construir cuentos con los niños, incorporando diferentes formatos, materiales y técnicas.

Escuchar un cuento requiere detener la actividad, dejarlo todo para escuchar, atender, entender, imaginar y disfrutar de la narración. Esto hay que empezar a desarrollarlo con los niños desde que son muy pequeños.
Los primeros cuentos que se cuentan a los niños suelen ser los cuentos de toda la vida, los transmitidos de generación en generación, esos en los que hay una identificación común de personajes y mutaciones y que forman parte de la cultura de los pueblos: son los cuentos clásicos o tradicionales. Hay cuentos tradicionales de carácter universal, que se conocen casi en cualquier rincón del mundo y hay otros cuentos que forman parte del legado cultural de cada pueblo, localidad, región o país.

Los niños más pequeños (hasta los 3 años) prefieren los cuentos de animales, de historia natural y algunos cuentos maravillosos sencillos. Conectan con los que tratan de situaciones más próximas a su vida, en los que los objetos y los elementos de la naturaleza tienen vida: las nubes, el sol, la luna, la lluvia, las piedras… Los animales ocupan un lugar de especial importancia, porque representan papeles claramente identificables por ellos y asumen las situaciones que a ellos les preocupan: la madre se va dejando solos a las cabritillas, se sienten abandonadas, tienen miedo, se dejan vencer por el miedo y abren la puerta desoyendo los consejos maternos…

¿Qué cuentos contar?

Criterios que habría que manejar a la hora de decidir qué cuentos tradicionales pueden ser más apropiados para los niños de hasta 3 años:

  • Que la historia contada guarde alguna relación con la propia historia personal de los niños, aunque sea en clave de fantasía.
  • Que conecte con sus necesidades cotidianas: de afecto, seguridad, sueño…
  • Que ofrezcan soluciones a sus conflictos existenciales, aunque en escenarios imaginarios.
  • Que cuenten algo divertido y tengan un final feliz o reparador.
  • Que utilicen un lenguaje simbólico-fantástico, que responda al pensamiento animista propio de los niños.
  • Que haya presencia de repeticiones en los elementos, personajes, situaciones, para favorecer la comprensión y situar al niño en el terreno de lo conocido y familiar.
  • Brevedad de la narración, recurriendo, si es necesario, a abreviaciones y adaptaciones.
  • Historias con trama viva, con rapidez de acción, centrada más en los que hacen los protagonistas que en lo que piensan o sienten.
  • Historias que estimulen la imaginación.

A partir de los 4 años, su capacidad de imaginación les permite viajar a lugares lejanos con los ogros, príncipes, princesas, hadas, duendes… Es el momento de ir introduciendo cuentos con más contenido maravilloso, de encantamiento, de costumbres, leyendas… Los propios niños son los mejores críticos y ellos nos irán diciendo qué cuentos prefieren.

Sobre la supresión de escenas o personajes “violentos” para los niños más pequeños, se tratará de pensar si en realidad hemos elegido un cuento inadecuado, pero en cualquier caso los niños saben diferenciar perfectamente la realidad de la fantasía puede resultarse un alivio que, al menos en un cuento y sin que él sea responsable, el lobo o la bruja tengan su merecido.

¿Por qué es importante contar cuentos a los niños?

  • Porque escuchando cuentos aprenden a organizar su mundo, sus sentimientos: es una buena forma de entender el mundo real y el significado de las cosas que hay a su alrededor.
  • Porque es un excelente procedimiento de aprendizaje natural de la lengua materna.
  • Porque escuchando cuentos se aprende lo que es la estructura temporal: el antes, el ahora, el después, el hace mucho tiempo, el jamás… Aprenden a situarse en el tiempo a través de las acciones que van sucediéndose en una secuencia temporal determinada.
  • Aprenden a escuchar, a leer e interpretar las palabras, los gestos, los silencios, la espera, las manos, el ritmo…
  • Aprenden a distinguir la fantasía de la realidad.
  • Aprenden a desarrollar su pensamiento simbólico y fantástico.
  • Contar cuentos es una buena manera de jugar y disfrutar con el adulto.
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